VIDA ROSA

 

El camino de la vida que venimos a emprender, necesita compañía de los padres al nacer.

Caminando junto a ellos pequeños pasos dimos, y guiados con su ejemplo conocimos el camino.

Transcurrió así la niñez en perfecta sintonía, días de risas, juegos, llantos, dominaron la rutina.

Al llegar la adolescencia y los cambios hormonales no entendíamos la vida, parecía insoportable.

La pluma  de nuestros padres agotaba ya su tinta, comenzaba pues la etapa de escribir la propia vida, de tomar la decisión, adquirir la iniciativa, la escogencia de carrera, nuestro proyecto de vida…

Y la fase adolescente culminó también su ciclo, ya era tiempo de otra historia, otra era, un nuevo inicio.

Y al continuar evolucionando llegamos a la adultez un periodo más extenso que  requiere  madurez.

Y si ser adulto implica que cumplamos los 18, aceptamos con orgullo un camino misterioso; un recorrido que nos enseña de tropiezos y caídas, aprender a levantarnos es la única salida.

El resumen de sucesos que rodean dicha etapa, tiene tantos ingredientes, personajes y enseñanzas… contenidos abismales de preguntas y respuestas, de personas que aparecen y mejoran la vivencia.

Y conocemos de amores, desengaños, placeres, valoramos más la vida cuando conocemos la muerte.

Añoramos lo perdido irónicamente, por perderlo.

También coleccionamos historias, para preservar el tiempo…

Con el paso de los años nos volvemos más sensibles, entendemos que la vida no resulta tan difícil, que apegarnos de las cosas no asegura permanencia, que soltar en ocasiones magnífica la experiencia.

Que atraemos pensamientos, emociones, situaciones, que vibramos con personas con quien compartimos pasiones.

Que los sueños se realizan con esfuerzo y persistencia, que el fracaso en ocasiones nos acerca a la respuesta.

Trabajar en uno mismo constituye un desafío, como puedo darme a otros cuando no me identifico.

Que exigimos resultados, que juzgamos sin razón, muchas veces terminamos en un mundo sin razón.

Aprendemos que el dinero no compra la felicidad, valoramos un te quiero, el amor, y la amistad.

Que habrá muchas situaciones que sacarán nuestro lado más oscuro, precisamente para enseñarnos que no existe lo absoluto.

Que la vida como el arte necesita de matices, y que el negro también logra creaciones increíbles…

Finalmente en el camino de la vida que emprendemos, nos hacemos responsables del viaje que tomemos.

Un viaje que no termina cuando hemos dejamos huella, siempre, siempre, es recordado el legado de una estrella.

Que toda  vida es digna, aunque no lo comprendamos, la tarea viene escrita para cada ser humano.

Unos nacen siendo buenos, otros en cambio  carecen de ese don, el sentido más bonito lo otorga la imperfección.

Que el camino que emprendemos no ha terminado para muchos, hasta tanto no lleguemos valoremos los segundos, agradezcamos la incertidumbre, regalemos el perdón, valoremos lo vivido, creamos con el corazón.

La vida se trata de eso, de vivir para contarla, al igual que un día Gabo lo explicó con elegancia.

MA VIE EN ROSE

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#escrituraparasanar

 

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