NI CON EL PÉTALO DE UNA ROSA…

Yuliana Andrea Sambony, hoy no he dejado de pensar en ti, pero debo manifestarte con sinceridad que mi día inició como un día más, un lunes como cualquier otro… sin novedad.

Hoy 5 de diciembre de 2016, debo confesarte que sentí desánimo, pereza, y aburrición; si pudieras preguntarme  el -¿por qué?- sentiría profunda vergüenza, realmente no tengo una razón de peso para justificarte porque me sentía así, supongo que como muchos otros me tomé el -“privilegio” de asegurar que hoy, simplemente no fue un día de esos en lo que sientes que todo es perfecto y funciona de maravilla.

Después y en medio de mi patético estado de ánimo me topé con la noticia de que habías muerto, y me dolió infinitamente el alma, lloré por ti, sentí miedo, me derrumbé, sentí pena, me sentí vacía, ridícula, desagradecida.

No moriste naturalmente, acabaron con tu vida, y lo hicieron de una forma tan aberrante que incluso sentada, ahora mismo, y escribiendo que es cuando precisamente siento que realmente puedo ser yo, no coordino las ideas que me gustaría plasmar, no me siento capaz de repetir lo que te hicieron, y tampoco puedo devolverte la sonrisa que a mi me dió la gana de negarme, mientrás que tú por el contrario jamás irradiarás de nuevo.

Tenías siete años Yuliana Andrea, siete escasos años, siete maravillosos años, muñeca hermosa.

A mis siete años fui inmensamente feliz, recuerdo que nada absolutamente nada podía preocuparme o atemorizarme.

A mis siete años recuerdo que jamás en la vida fui tan auténtica como cuando era esa pequeña niña.

A mis siete años Yuliana Andrea, jugaba a las muñecas y no existía la diferencia entre la fantasía y la realidad, todo era perfecto, mi mundo funcionaba en maravillosa armonía.

A mis siete años, adoraba profundamente ser la profesora de mis muñecas, tenía muchas barbies e inventaba historias asombrosas, había tanta creatividad en mi, tanta inocencia, tantísimos sueños, tantísimo amor Yuliana, y los sentimientos de odio, rencor, y envidia hacia los demás no existían.

A mi siete años no competía con nadie, no me interesaba agradarle a la gente, y sabes por qué; porque a mis escasos siete años veía con el corazón, no tenía inseguridades ni deseos de ser aceptada o reconocida.

A mis siete años Yuliana Andrea ofrecía sonrisas por doquier, no sentía pena si me daban ganas de bailar en la mitad de la nada, empezaba también a reconocer mi propio estilo, a descubrir mi identidad, y debo confesarte que me fascinaba combinar las prendas que tenía en mi clóset. Amaba los vestidos grandes, y los zapatos de charol, también jugaba con los tacones de mi mamá, y cuando ella no estaba me metía en su baño y mi gran hazaña para ese entonces consistía en pintarme los labios con su labial favorito.

Después simplemente a la hora de la cena me reunía con mi familia, y eran noches maravillosas rodeada de abrazos y cariño, y me acostaba en mi pequeña cama; sabía que a la mañana siguiente jugaría por horas con mis compañeras del colegio, y que mi mundo mágico era una realidad, confíaba plenamente en eso, porque jamás pensé en la muerte, y mucho menos temí, no recuerdo saber que significaba esa palabra.

Tú por el contrario,  túviste que enfrentar una realidad que duele hondamente, que perfora el alma, que acaba con la esperanza, que no merecías, fuiste víctima de la maldad más aberrante en su máxima expresión, alguien atrozmente, de forma cruel y despiadada se sintió con el derecho de pisoteár tu dignidad, de destruir tu humanidad, de cosificarte, de abusarte, de matárte, y acabó con tus sueños, con tus juegos, con tu rísa, con el brillo de tus ojos, con tu corazoncito hermosa niña, alguien arrebató de tus pequeñas manos el derecho más preciado, LA VIDA , TU VIDA.

Yuliana Andrea, al igual que tú, ápenas la semana pasada en Buga, Valle del Cuca, moría Dora Liliana Gálvez, de 44 años, quien después de una ardúa batalla por sobrevivir murió de un infarto  y después de 6 cirugías a las que tuvo que ser sometida, como consecuencia de una violación, empalamiento y quemaduras en su cuerpo.

A la fecha se desconoce la identidad del asesino.

El 24 de mayo de 2012, Rosa Elvira Cely fue víctima de Javier Velasco, quien a través de engaños se ofreció llevarla a tomar una cerveza después de terminar su clase en la escuela nocturna en donde validaba el bachillerato, este hombre se desvió del camino la condujo a un parque, la golpeó con el casco de su moto en la cabeza, la dejo casi inconsciente, la violó, la apuñaló, y en un gesto máximo de inclemencia, le introdujo ramas por el ano y la vagina hasta destruir sus intestinos y órganos pélvicos.

Natalia Ponce de León sobrevivió al igual que cientos de mujeres en Colombia a un ataque de ácido que le propició Jonathan Vega, quién haciéndose pasar por su ex novio el 24 de marzo de 2014, llegó hasta la portería de su apartamento y le arrojó ácido en dos oportunidades simplemente porque se obsesionó con ella. Natalia ha tenido que soportar más de 16 cirugías para reconstruir su rostro y gran parte de su cuerpo.

Una tarde de 1996,una niña que tenía tu edad, salió a  pasear a su perrita al parque de la unidad donde vivía, en el recorrido que normalmente hacía, y justo al lado de la reja que resguardaba los edificios y los separaba de la calle, fue llamada por un hombre mucho mayor, al igual que  aquel que te secuestró y posteriormente te asesinó; este hombre de manera morbosa empezó a mirar a esa pequeña niña, y después de ganar su confianza preguntándole acerca de como se llamaba su mascota, donde vivía y si se encontraba sola, le ordenó que se bajara la ropa interior y que permitiera que el viera como su perra le “ofrecía cariño”, que si lo hacía se ganaría un dulce y se pondría más bonita.

Esa niña del año 1996 por primera vez sintió un miedo paralizador, sintió angustia, corrió desesperadamente llorando hacia su casa y le informó a su mamá y hermanos lo que allí acababa de suceder. Cuando llegaron al lugar en donde todo había ocurrido aquel hombre no estaba, y justo aquella vez una reja negra no permitió que ese sujeto abusara de mí, porque esa niña de 1996 era yo, y créeme que veinte años después conservo intacta la sensación y el miedo que me  produjo esa desafortunada experiencia.

Yo, a diferencia tuya, tuve la fortuna de conservar mi vida, de vivir feliz muchos años más, de reír, de jugar, de soñar, de bailar, de crecer, de sentirme amada… y créeme también cuando te expreso que aún después de veinte años, revivo el momento en mi mente y con el mismo miedo que sentí por primera vez en mi vida pienso que hubiera sido de mi aquella tarde si esa reja no hubiese estado allí.

La mayoría de las mujeres de mi país difícilmente podremos decir que jamás hemos sido víctimas de algún tipo de abuso por parte de un hombre, cada día son asesinadas entre tres u cuatro mujeres , 156 son víctimas de violencia intrafamiliar, y Colombia es uno de los países en donde hay mayor número de víctimas mujeres quemadas con ácido.

Tu muerte Yuliana Andrea, que muy seguramente no quedará en vano, pone en tela de jucio aquello que conocemos como sociedad civilizada, el concepto mismo de humanidad en una situación como esta, pierde toda su esencia, su significancia, su valor, por el contrario atemoriza, atormenta, y nos sigue poniendo en una posición de inferioridad, no se puede siquiera mencionar que existe eso que llaman igualdad de género, respeto por la vida, respeto hacia la mujer.

El acto desafortunado y desgarradór, que tuvo la osadía de cometer aquel “ser humano”, tras una aparente sobredosís por consumo de cocaína es una manifestación clara de FEMINICIDIO, un feminicido que no se puede callar, que esta vez no se puede ocultar, que se debe exponer, evidenciar, y expresar con toda la fuerza que no tuviste para gritar por tu dolor, para luchar y defender tu vida y tu dignididad…

HOY GRITO POR TI YULIANA ANDREA SAMBONI, POR DORA LILIANA, POR ROSA ELVIRA, POR NATALIA PONCE, Y POR CADA UNA DE LA MUJERES QUE SON VÍCTIMAS DE ATROCIDADES, NI UNA MENOS, NI UNA MÁS.

Y por la sonrisa que sin razón me negué…

Descansa en paz hermosa niña

MA VIE EN ROSE

#NICONELPÉTALODEUNAROSA

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One thought on “NI CON EL PÉTALO DE UNA ROSA…

  1. Any: ahí me puse al día en tus textos maravillosos. Te quiero AHÍ escribiendo, lo haces con toda la calidad. Un abrazo. Mauricio Vieira (fiel seguidor y admirador)

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